Después del equinoccio de primavera, las noches, aunque se van acortando, nos regalan temperaturas más suaves y, en muchos lugares, cielos más despejados que invitan a mirar hacia arriba sin los rigores del invierno. Es el momento perfecto para redescubrir el firmamento con calma, dejarnos sorprender por fenómenos sutiles y aprovechar cada hora de oscuridad antes de que el verano acorte aún más la noche.
Efemérides astronómicas – abril 2026
2 de abril / Luna llena.
3 de abril / Máxima elongación oeste de Mercurio (visible al amanecer).
7 de abril / Luna en apogeo (el punto de su órbita más alejado de la Tierra).
10 de abril / Cuarto menguante.
17 de abril / Luna nueva, cielo más oscuro para observar objetos de cielo profundo.
19 de abril / La Luna 5º al N de Venus.
19 de abril / Luna en perigeo (máxima aproximación a la Tierra).
20 de abril / Marte 1,3º al N de Saturno.
20 de abril / Mercurio 0,5º al S de Saturno.
20 de abril / Mercurio 2º al S de Marte.
22 de abril / Máximo de las Líridas.
22 de abril / La Luna 3º al N de Júpiter.
24 de abril / Cuarto creciente.
24 de abril / Venus 0,8º al N de Urano.
Visibilidad de los planetas
Mercurio alcanza su máxima elongación occidental el día 3 de abril, por lo que será visible al amanecer, en dirección ESE. Sin embargo estará bastante bajo en el horizonte, por lo que no será fácil de observar.
Venus ya se ha alejado bastante del Sol y destaca en el cielo, hacia el O, poco después de la puesta de Sol.
Marte sigue aún demasiado próximo al Sol y, aunque se irá alejando a lo largo del mes, las condiciones de observación no serán buenas..
Júpiter sigue destacando alto en el cielo durante las primeras horas de la noche, dominando el firmamento tras el anochecer y ofreciendo todavía excelentes oportunidades para su observación telescópica.
Saturno, después de pasar su conjunción con el Sol, irá separándose de este y se irá haciendo visible en el cielo antes del amanecer. Puede merecer la pena intentar localizarlo el día 20, cuando Mercurio y Marte estarán muy próximos a él (mira las efemérides).
Urano se encontrará muy próximo a Venus el día 24, lo que puede facilitarnos su localización con unos prismáticos, aunque tendremos que esperar a que se apaguen las últimas luces del crepúsculo vespertino y entonces estará ya bajo en el horizonte. Neptuno es inobservable durante este mes.
El cielo de abril
En abril, el imponente cielo invernal se despide definitivamente durante las primeras horas de la noche. El característico hexágono de estrellas brillantes que dominaba el firmamento en los meses anteriores (formado por Sirio, Procyon, Pólux, Capella, Aldebarán y Rigel) comienza a inclinarse hacia el oeste. Orión, con su inconfundible cinturón de tres estrellas, se sitúa ya bajo en el horizonte occidental, despidiéndose hasta el próximo invierno. A su alrededor, las estrellas más luminosas de esa estación se van perdiendo en el crepúsculo vespertino, cediendo protagonismo.
Mientras tanto, por el este la constelación del Boyero empieza a tomar el relevo. Su estrella principal, Arturo, una de las más brillantes de todo el cielo nocturno, irrumpe con un característico tono anaranjado, anunciando la consolidación de la primavera astronómica. Junto a ella, la vecina constelación de Virgo comienza a ascender, portando a su vez a la brillante Spica, en una clara señal de que el paisaje celeste ha cambiado.
En torno al cénit se sitúa la Osa Mayor, con su característico “carro” ahora en lo más alto, sirviendo de guía para localizar a Arturo siguiendo la curva de su mango. En esta región, durante las primeras horas de la noche, todavía podemos disfrutar de la presencia de Júpiter, que aporta un punto de luz especialmente estable y llamativo entre las constelaciones de Géminis y Cáncer, antes de que su visibilidad comience a reducirse al anochecer a lo largo del mes.
Si madrugamos, el espectáculo previo al amanecer sigue ofreciendo joyas para el observador. La Vía Láctea, aunque menos prominente que en los meses de verano, muestra su riqueza en el horizonte sureste, donde se levanta la constelación de Sagitario. Desde cielos oscuros, esta región sigue siendo un hervidero de nebulosas y cúmulos estelares.
Este mes no incluimos el mapa “Navegando por el cielo de abril” de la Astronomical League ya que hemos anticipado la newsletter para adelantarnos a la Semana Santa, y no está todavía disponible. Si tenéis interés, podréis encontrarla dentro de unos días en https://www.astroleague.org/navigating-the-night-sky-guides/.

Lluvias de meteoros
Entre el 16 y el 25 de abril, el hemisferio norte podrá disfrutar de la lluvia de meteoros de las líridas, un evento con más de 2600 años de registro que ocurre cuando la Tierra atraviesa los restos del cometa Thatcher. Aunque su actividad media es modesta, con unos 20 meteoros por hora, este año ofrece una ventana de observación privilegiada: el pico máximo se espera en la primera mitad de la noche del 22 de abril, coincidiendo con una Luna en cuarto creciente que se ubicará en la parte opuesta del cielo, lo que no interferirá con la visibilidad. Para disfrutarla, conviene recordar que los meteoros pueden aparecer en cualquier punto del firmamento —el radiante en la constelación de Lyra solo indica el origen aparente de sus trayectorias—, por lo que lo más importante es buscar un lugar oscuro, con horizontes despejados y algo de paciencia.

En el mes de marzo hemos realizado un taller sobre eclipses y una observación del Sol con alumnos de 2º, 4º y 6º de primaria en los colegios de Torrelodones y La Moraleja. En abril, los días 27 y 28, nos toca hacer lo mismo en los colegios de Pontevedra y Vigo.
Queremos también empezar a organizar una actividad de iniciación a la observación del cielo nocturno con los alumnos de 4º de la ESO o de 1º de bachillerato.
Por otro lado, tenemos pendiente una observación nocturna abierta a las familias. Empezaremos en el colegio de Torrelodones, que es donde hemos recibido más respuesta.
Sabías que …
Las noches oscuras en torno a los equinoccios ofrecen el mejor momento para observar un fenómeno sutil y fascinante: la luz zodiacal. Se trata de una tenue pirámide de luz blanquecina que se extiende desde el horizonte, siguiendo el camino del Sol a través de las constelaciones del zodiaco. A menudo confundida con el resplandor crepuscular o con la Vía Láctea, en realidad es luz solar reflejada en incontables granos de polvo interplanetario que flotan en el plano de nuestro Sistema Solar. Y aunque durante mucho tiempo se pensó que ese polvo provenía de asteroides y cometas, investigaciones recientes apuntan a que una de sus principales fuentes podrían ser las tormentas de polvo en Marte.
En primavera, puedes buscarla en el cielo occidental unos 90 minutos después de la puesta del Sol: es el «falso anochecer». En otoño, el mejor momento llega antes del amanecer, mirando hacia el este, en lo que se conoce como «falso amanecer». En el hemisferio norte, la luz zodiacal brilla desde finales de febrero hasta mayo en primavera, y desde finales de agosto hasta noviembre en otoño, alcanzando su máximo esplendor cerca de los equinoccios de marzo y septiembre.

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