Se va acercando la fecha del eclipse total y hay que pensar en tenerlo todo preparado. El pasado 30 de abril, la posición del Sol a la hora de la totalidad (20:30 aproximadamente) ha sido muy similar a la que tendrá el 12 de agosto, permitiéndonos comprobar que ningún obstáculo nos ocultará el espectáculo desde el lugar que hayamos elegido para la observación. Aunque se nos haya pasado esta fecha, en los próximos días todavía tendremos una buena aproximación para el ensayo.
Efemérides astronómicas – mayo 2026
1 de mayo / Luna llena.
4 de mayo / Luna en apogeo (el punto de su órbita más alejado de la Tierra).
4 de mayo / Luna 0,4º al S de Antares (ocultación).
6 de mayo / Máximo de las η acuáridas.
9 de mayo / Cuarto menguante.
14 de mayo / Mercurio en conjunción superior con el Sol (al otro lado del Sol).
15 de mayo / La Luna 5º al N de Marte.
16 de mayo / Luna nueva, cielo más oscuro para observar objetos de cielo profundo.
17 de mayo / Luna en perigeo (máxima aproximación a la Tierra).
19 de mayo / Luna 3º al N de Venus.
20 de mayo / Luna 3º al N de Júpiter.
22 de mayo / Urano en conjunción con el Sol.
23 de mayo / Cuarto creciente.
23 de mayo / Luna 0,1º al S de Regulo (ocultación).
31 de mayo / Luna 0,2º al S de Antares (ocultación).
31 de mayo / Luna llena.
Visibilidad de los planetas
Mercurio no tendrá buenas condiciones de observación este mes. Se irá acercando al Sol hasta alcanzar la conjunción superior el día 14. Luego irá alejándose y empezará a ser visible en el crepúsculo vespertino, aunque no alcanzará las mejores condiciones de observación hasta el mes de junio.
Venus irá alcanzando cada vez más altura en el cielo del atardecer y seguirá destacando por su brillo después de la puesta del Sol. A lo largo del mes irá aproximándose a Júpiter, proporcionándonos una vista impresionante, aunque la máxima aproximación no será hasta el 9 de junio, cuando se situará a solo 1,5º.
Marte va separándose del Sol poco a poco en el cielo previo al amanecer, pero las condiciones seguirán siendo malas para su observación. Tendremos que tener paciencia y esperar a los últimos meses del año para poder localizarlo con facilidad.
Júpiter sigue perdiendo altura hacia el oeste, pero seguirá proporcionándonos todavía buenas condiciones para observarlo, sobre todo al principio del mes. Si no aprovechamos esta ocasión, tendremos que despedirnos hasta el último trimestre del año, aunque entonces tendremos que madrugar para poder observarlo.
Saturno sigue aumentando su altura en el cielo previo al amanecer, aunque no alcanzará su máxima elevación hasta finales de julio. Habrá que esperar un poco todavía para que merezca la pena madrugar para apuntar nuestro telescopio hacia él y deleitarnos con el espectáculo que siempre nos brinda su observación.
Urano, en conjunción con el Sol el 22 de mayo, será imposible de observar. Tampoco Neptuno nos ofrecerá buenas condiciones para intentar localizarlo con un pequeño telescopio.
El cielo de mayo
En mayo, el invierno astronómico se despide definitivamente del cielo nocturno. Orión se inclina ya hacia el horizonte oeste para desaparecer en el crepúsculo vespertino, y a su lado Sirio, la estrella más brillante de todo el firmamento, cede el protagonismo ante otras estrellas un poco más modestas que dominarán las próximas noches.
Mientras tanto, por el este comienzan a asomarse las constelaciones que dominarán el cielo de verano. El Boyero ya se eleva imponente, con su estrella Arturo, de un característico tono anaranjado, plenamente visible. Junto a él, la Corona Boreal, Hércules y Ofiuco ganan altura, anunciando la riqueza estelar de los próximos meses. Por el noreste asoman el Cisne y la Lira, con Deneb y Vega —dos de las estrellas del famoso Triángulo de Verano— cada vez más altas sobre el horizonte. Y por el sureste, Escorpio comienza a despuntar, aunque su corazón rojizo, la brillante Antares, aún tendrá que esperar unas semanas para elevarse del todo.
En lo más alto del cielo, casi en el cénit, la Osa Mayor luce su característico «carro» en una posición privilegiada, sirviendo como guía familiar para orientarse. Leo se sitúa también cerca del punto más alto, con su silueta de estrellas bien reconocible, dominando el firmamento junto a la osa.
En la región circumpolar norte, Casiopea y su esposo Cefeo —la pareja real que, según la mitología, pagó con creces su soberbia— alcanzan su posición más baja del año. No desaparecen jamás de nuestros cielos (si observamos desde latitudes medias), pero ahora rozan el horizonte norte, como si en mayo quisieran ocultar su castigo. En cambio, la Osa Mayor y el Dragón alcanzan su posición más alta a primera hora de la noche.

Imagen de https://skymaps.com
En el momento de enviar esta newsletter para su distribución, no está disponible “Navegando por el cielo de mayo” de la Astronomical League. Imaginamos que pronto lo estará y podréis encontrarla en https://www.astroleague.org/navigating-the-night-sky-guides/.
Lluvias de meteoros
Las eta acuáridas están activas desde el 19 de abril hasta el 28 de mayo, con su máximo el día 6. La escasa altura del radiante y la luna gibosa menguante harán que no sean fáciles de observar. El origen de esta lluvia de meteoros está en los restos que dejó en su órbita el famoso cometa Halley.

Radiante de las η acuáridas (https://astronomia.ign.es/web/guest/eta-acuaridas)

El 2 de junio realizaremos un taller sobre meteoritos con los alumnos de educación infantil del colegio de Torrelodones.
Estamos preparando el Campamento de Astronomía que se realizará en el colegio de Pontevedra. Está dirigido a alumnos desde 6º de primaria y este año se realizará entre el 21 y el 28 de junio. Una semana de convivencia en la Residencia del colegio de Pontevedra para sumergirse en el fascinante mundo de la astronomía. Por las mañanas, talleres y experimentos para aprender jugando; por las tardes, excursiones, playa y actividades compartidas con alumnos de otros campamentos; y cuando caiga la noche, el mejor momento: observaciones del cielo con nuestros telescopios. Una oportunidad única para disfrutar del verano mirando las estrellas. ¡Plazas limitadas!
Sabías que …
Cuando hablamos de lo «brillante» que vemos una estrella en el cielo, los astrónomos utilizan algo llamado magnitud aparente. No mide lo brillante que es realmente la estrella (eso sería la magnitud absoluta), sino cómo la percibimos desde la Tierra. Y lo curioso es que esta escala es «al revés»: cuanto más bajo es el número, más brillante es el objeto.
Por ejemplo, el Sol tiene magnitud -26,7; la Luna llena ronda -12,7; y la estrella Sirio, la más brillante del cielo nocturno, alcanza -1,4. Una estrella como las que vemos a simple vista en una ciudad suele rondar magnitud +2 o +3, y las más débiles visibles a ojo humano en un cielo oscuro llegan hasta +6.
Pero si queremos saber cuánto brilla realmente una estrella (su verdadera luminosidad), usamos la magnitud absoluta: es la magnitud aparente que tendría si la colocáramos a una distancia estándar de 32,6 años luz (10 pársecs). Así podemos comparar unas con otras sin que la distancia nos engañe. Tomemos como ejemplo a Regulo, la estrella principal de la constelación de Leo. En estas noches de mayo, Regulo se encuentra casi en lo más alto del cielo al anochecer, dominando el firmamento junto a la Osa Mayor. Su magnitud aparente es +1,36, lo que la convierte en una de las estrellas más brillantes que vemos a simple vista. Sin embargo, si calculamos su magnitud absoluta, obtenemos -0,52. ¿Qué significa esto? Pues que, puesta a la misma distancia que el Sol (que tiene una magnitud absoluta de +4,8), Regulo brillaría con una intensidad muchísimo mayor: aproximadamente 135 veces más que el Sol. Lo que ocurre es que Regulo está a unos 79 años luz de nosotros, y esa lejanía la hace parecer más modesta de lo que realmente es.

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