Las noches de octubre se estiran, y con ellas se amplía nuestra ventana al universo. El cambio de hora del último fin de semana hará que el cielo oscurezca antes, regalándonos la oportunidad de observar a horas más razonables. Es el momento ideal para reencontrarse con las estrellas.
Efemérides astronómicas – OCTUBRE 2026
1 de octubre / Luna en perigeo (máxima aproximación a la Tierra).
3 de octubre / Cuarto menguante.
4 de octubre / Saturno en oposición (será visible durante toda la noche).
5 de octubre / Luna 1º al N de Marte (ocultación; no visible desde España).
6 de octubre / Luna 0º al N de Júpiter (ocultación; no visible desde España).
9 de octubre / Máximo de las Dracónidas.
10 de octubre / Luna nueva: cielo más oscuro para observar objetos de cielo profundo.
12 de octubre / Máxima elongación este de Mercurio.
16 de octubre / Luna en apogeo (el punto de su órbita más alejado de la Tierra).
18 de octubre / Cuarto creciente.
21 de octubre / Máximo de las Oriónidas.
24 de octubre / Venus en conjunción inferior con el Sol (delante del Sol).
26 de octubre / Luna llena (superluna).
28 de octubre / Luna en perigeo (máxima aproximación a la Tierra).
Visibilidad de los planetas
Mercurio, aunque alcanza su máxima elongación oriental el día 12, se encuentra muy bajo en el horizonte y será difícil de observar entre las luces del crepúsculo vespertino. De todos modos, si buscamos un horizonte libre de obstáculos hacia el OSO, puede ser un bonito reto intentar observar Mercurio a solo dos grados de la lúnula creciente de dos días.

Durante los primeros días de octubre, podemos todavía intentar observar Venus muy bajo en el horizonte OSO, pero se irá perdiendo entre las luces del atardecer, ya que alcanza la conjunción inferior con el Sol el día 24.
Marte sigue ganando altura en el cielo previo al amanecer. Irá ganando brillo con el paso de las semanas, pero habrá que esperar al 19 de febrero de 2027 para disfrutar de su oposición, el instante más propicio para su observación. En esa franja del año, se dejará ver al caer la noche.
Habrá que esperar a los primeros meses del próximo año para disfrutar de Júpiter sin necesidad de trasnochar ni madrugar en exceso. Hasta que termine el año, en cambio, seguirá mostrándose solo en las horas centrales de la noche y en el tramo previo al amanecer.
Saturno alcanza su oposición el día 4. Eso quiere decir que saldrá justo cuando se ponga el Sol y, por lo tanto nos acompañará toda la noche. Se acercan buenos momentos para observar al planeta más popular.
Neptuno hará su aparición en el cielo aproximadamente media hora antes que Saturno, mientras que Urano lo hará casi dos horas y media más tarde. Ambos quedarán al alcance de quienes se animen a buscarlos con prismáticos o telescopio durante las primeras horas de la noche, aunque conviene aguardar a que ganen algo de altitud para facilitar su localización.
El cielo de octubre
Octubre llega con un cambio de guardia en el firmamento. La bóveda celeste que nos acompañó durante el verano comienza a ceder su protagonismo, mientras las constelaciones otoñales se instalan con fuerza en el cielo nocturno. Es un mes de transición, ideal para redescubrir el cielo con una mirada nueva.
En lo más alto, casi en el cénit durante las primeras horas de la noche, brilla el Cisne. La cruz que dibujan sus estrellas, con Deneb en la cola y Albireo en el pico, se convierte en una guía inmejorable para sumergirnos en la Vía Láctea, que aún cruza el cielo de noreste a suroeste. Es el momento perfecto para contemplar esta banda lechosa antes de que la luz de la Luna o el avance de la estación la vayan difuminando.
Sin embargo, el verdadero relevo generacional se anuncia por el noreste. Pegaso y Andrómeda siguen ganando altura noche tras noche, y ya se muestran en todo su esplendor. El gran Cuadrado de Pegaso, esa brújula celeste que nos orienta en el cielo otoñal, tiene como vecina inmediata a la constelación de Andrómeda. Es aquí donde se esconde uno de los tesoros más codiciados del cielo: la Galaxia de Andrómeda (M31), el objeto más lejano visible a simple vista. Las noches de octubre, ya sin la brillantez del verano, son ideales para intentar divisarla como una mancha difusa. Y hay que aprovechar: el mes que viene, será Andrómeda la que ocupe el cénit, convirtiéndose en la reina indiscutible de la noche.
Como contrapunto a este esplendor, en el oeste se despide un viejo conocido. Arturo, la brillante estrella del Boyero que nos acompañó durante los meses de verano, se muestra ya muy baja sobre el horizonte en los primeros momentos de la noche. Es una despedida fugaz, un último destello antes de que se oculte hasta la próxima primavera. Su marcha nos recuerda que el cielo nunca es estático, sino un ciclo eterno de llegadas y partidas.
Para los amantes de la fotografía, octubre también guarda una última oportunidad. Si queréis capturar la Vía Láctea en todo su esplendor, incluyendo el centro galáctico en la región de Sagitario, deberéis ser rápidos. Solo los primeros días del mes, nada más hacerse de noche, el núcleo de nuestra galaxia se dejará ver sobre el horizonte suroeste. Aprovechad esos momentos, porque a medida que avance el mes, se irá hundiendo irremediablemente en el crepúsculo.

- Haz una línea hacia el norte desde las dos estrellas del extremo de la Osa Mayor. Pasa por Polaris, la Estrella Polar.
- Sigue el arco del mango de la Osa Mayor. Se cruza con Arturo, la estrella más brillante en el cielo en las noches de octubre.
- Dibuja una línea desde Arturo a Vega. A un tercio del camino se encuentra la Corona Boreal. A los dos tercios se encuentra la Piedra Angular de la constelación de Hércules. Se necesita un cielo oscuro para ver estas dos configuraciones estelares tenues.
- Las estrellas del Triángulo de Verano, Vega, Altair y Deneb, brillan en el cénit.
- Hacia el E, bastante alto, se encuentran las cuatro estrellas brillantes del Gran Cuadrado de Pegaso. (5a) Sus dos estrellas occidentales apuntan al S hacia Fomalhaut. (5b) Sus dos estrellas meridionales apuntan al O hacia Altair.
Observaciones con prismáticos
- En el lado occidental de la Piedra Angular brilla el Gran Cúmulo de Hércules, un círculo difuso de 500.000 estrellas.
- Casi a la mitad de la distancia entre Altair y Vega, brilla La Percha, un grupo de estrellas que dibujan la forma de una percha.
- Recorre la Vía Láctea en busca de un número asombroso de destellos tenues y bahías oscuras, incluido La Gran Grieta.
- Las tres estrellas más occidentales de la «W» de Casiopea apuntan hacia el sur hasta M31, la Galaxia de Andrómeda, un óvalo difuso.
- Entre la «W» de Casiopea y Perseo se encuentra el Doble Cúmulo.
Lluvias de meteoros
Del 6 al 10 de octubre están activas las Dracónidas, con su máximo el día 9, pero se trata de una lluvia de meteoros con una actividad modesta (un ritmo cenital de 20, frente a las 100 de las Perseidas, las Lágrimas de San Lorenzo de agosto).
Algunos puede presentar picos al atravesar nuestro planeta filamentos densos del rastro del cometa, pero no se espera que ocurra este año. Sin embargo, las buenas condiciones de observación, al estar la Luna prácticamente nueva, pueden ser una invitación a intentar cazar alguna, si estamos en un cielo relativamente oscuro.
El radiante, el punto del que parecen proceder los meteoros, se encuentra en la cabeza del Dragón. De todos modos, recuerda que se pueden ver en cualquier región del cielo, pero si proyectamos su trayectoria hacia atrás, nos llevará al radiante. Lo mejor siempre es tumbarse e intentar captar el mayor campo de visión posible.
El origen de esta lluvia de meteoros está en los restos que el cometa 21P/Giacobini-Zinner deja en su órbita alrededor del Sol.

Otra lluvia de meteoros visible este mes es la de las Oriónidas. Se trata también de una lluvia con una actividad moderada, aunque un poco superior a la de las Dracónidas. El ritmo cenital en este caso está entre 15 y 70. El mejor momento para observarlas será la segunda mitad de la noche, a partir de las 3 de la madrugada, que es cuando se pondrá la Luna. Además a esa hora el radiante ya habrá tomado cierta altura.
El origen de las Oriónidas está en el archiconocido cometa 1P/ Halley.

PRÓXIMAS ACTIVIDADES
El 18 de septiembre realizamos la observación de la Luna con motivo de la Noche Internacional de Observación de la Luna en los colegios de La Moraleja y Torrelodones. El 16 de octubre lo haremos en los colegios de Pontevedra y Vigo.



Estamos preparando un divertido taller en el que aprenderemos mucho sobre los cráteres lunares,y que realizaremos en La Moraleja y en Torrelodones el 23 de octubre.
En Pontevedra y Vigo, tras la observación de la Luna, tenemos previsto realizar un taller sobre Saturno el 6 de noviembre, que incluirá su observación a través del telescopio.
Sabías que…
Cuando miramos Venus a través de un telescopio de aficionado, no vemos un disco completo, sino una pequeña “Luna” que cambia de forma con el paso de las semanas, como puedes ver en la siguiente imagen.

¿Por qué ocurre esto? La razón es puramente geométrica: Mercurio y Venus orbitan entre el Sol y la Tierra, por lo que desde nuestra perspectiva podemos ver distintas porciones de su hemisferio iluminado, igual que ocurre con la Luna. Los planetas exteriores, en cambio, nunca se sitúan entre nosotros y el Sol, así que casi siempre los vemos “llenos” o casi llenos.
No es igual de fácil observar las fases de Mercurio que las de Venus. Las de Mercurio resultan prácticamente imposibles con un telescopio de aficionado: el planeta es muy pequeño y siempre está muy bajo sobre el horizonte, inmerso en el resplandor del crepúsculo. Las de Venus, en cambio, se ven sin dificultad con cualquier telescopio pequeño.
Y ahí está precisamente su atractivo. En Venus es muy difícil distinguir detalles en su superficie, porque está cubierto por una densa capa de nubes. Lo que hace interesante observarlo con un telescopio modesto es, justamente, ver cómo cambia de fase.
¿Cómo transcurren esas fases? Cuando Venus está cerca de su conjunción superior (al otro lado del Sol), lo vemos “lleno”, como un disco completo. A medida que se acerca a su conjunción inferior (entre la Tierra y el Sol), la porción iluminada que nos muestra se reduce, y Venus adopta el aspecto de una Luna creciente o menguante, como ocurre en estos momentos.
Una curiosidad para terminar: el máximo brillo de Venus no se produce cuando está “lleno”, sino cuando adopta el aspecto de una luna creciente o menguante bastante fina, con en torno al 25-28% de su disco iluminado. En ese momento Venus está mucho más cerca de la Tierra y su tamaño angular es bastante mayor, de modo que la menor porción iluminada se compensa con creces por su mayor cercanía.
Estos momentos de máximo brillo suceden 36 días antes o después de la conjunción inferior. Si te lo perdiste el 22 de septiembre, tendrás que esperar al 27 de noviembre, ya como” lucero del alba”.
Contacto y participación
De las fotos del eclipse que hemos recibido en respuesta a nuestra convocatoria del mes de septiembre, hemos seleccionado las dos que aparecen a continuación. Recibirán su premio cuando vayamos por allí el 16 de octubre.

Martín Valiñas, 3º Primaria, Los Sauces Pontevedra.

Arthur Pereira, 6º B, Los Sauces Pontevedra
Envíanos tus fotos, preguntas o sugerencias a astronomia@colegiolossauces.com
